¿Por qué el color morado?: Una historia de
Fe
Cuentan los cronistas que una mujer llamada
Antonia Maldonado, original de Guayaquil, vino al Perú y se instaló en el Callao. A la edad de 20 años fue obligada por su
madre a casarse con el noble Alonso Quintanilla, matrimonio que -según dicen- nunca llegó a consumarse por el enorme espíritu
de servicio hacia Cristo que ella guardaba.
Por esas cosas del destino, Alonso fue atacado por una
extraña enfermedad y murió repentinamente dejando viuda a doña Antonia, circunstancia que le permitió dedicarse de lleno a
lo que era su verdadera vocación: servir a Cristo. Por ello, funda un beaterio de nazarenas cuyo hábito era de color morado.
Debido a la intromisión del Capitán Francisco Serrano
Carrillo de Albornoz, que impuso a una joven conocida suya como directora del beaterio valiéndose simplemente de las donaciones
que él realizaba, doña Antonia inició posteriormente el beaterio de Montserrat denominado también Instituto Nazareno.
Desafortunadamente sólo funcionó 17 años, pues las autoridades
intervinieron el lugar al verificar y comprobar que no tenía la licencia real requerida, motivo por el cual fue cerrado y
luego demolido.
Finalmente, a doña Antonia le fue ofrecido un solar
al lado de la Capilla del Cristo de Pachacamilla y, desde ese instante, su destino y el de sus beatas fue cuidar al Cristo
moreno, siempre ataviadas con el hábito morado que usaban las nazarenas y que hasta hoy simboliza la devoción absoluta al
Señor de los Milagros.
*Fuente: Arzobispado de Lima